Ofrendas

¿Crees que el tango tiene algo especial que te hace querer llevar el tango a la gente queer?

Phi Lee

Antes que nada, conecta a las personas en un nivel muy fundamental, muy humano. Es difícil porque también puede salir muy mal. Podés tener una experiencia profundamente transformadora o una experiencia muy traumática. Es una línea muy, muy fina.

Pero sí creo que puede ser una experiencia enormemente transformadora en la manera en que nos percibimos y en cómo podemos empoderarnos y aceptarnos de una forma muy profunda y con mucho significado. Los seres humanos somos complejos. Somos contradictorios. Y el tango permite que ese contacto con otra persona despierte un montón de preguntas. Pensás: «Yo creía que sentía esto, que me veía de esta manera, que esta era mi identidad. Pero...». Esa experiencia con la otra persona puede generar vivencias e ideas que contradicen lo que creías saber de vos misme, y creo que eso siempre expande la manera en que entendemos nuestra identidad.

Mati

Sí, sin dudas que sí. Para ser una persona que..yo no disfruto mucho de la palabra—como de la búsqueda de la palabra perfecta y de la forma perfecta de escribir las cosas, porque siento que hay cosas que no se pueden poner mucho en palabras. Y a veces hacemos como un sobreesfuerzo para poder explicarlo o para poder darle una explicación. Y creo que cuando bailamos tango lo que pasa es lo que se siente y lo que—sin palabras. Entonces creo que para mí es una buena manera de conectar sin utilizar palabras. Me parece que cuando bailamos, comunicamos cómo nos sentimos, cómo somos, qué queremos. Es un lenguaje corporal que escapa de la palabra, que a mí en particular me sobrepasa un poco la palabra.

Norma

Sí, porque es conciencia absoluta de tu cuerpo y de tu mente pero también un voto de responsabilidad con otros seres, y creo que así es la vida, ¿no? O sea, en la vida tú tienes que estar consciente de tu mente, de tu cuerpo, de cómo andas en la calle—o sea, no puedes ir caminando en la calle golpeando y pasando por ende—tienes que esquivar, tienes que—¿cierto? Y en este caso tienes a otra persona enfrente tuyo, ya sea que te guía, ya sea que llevas. Entonces es como una conciencia, conciencia de sí misme y una conciencia de que alguien más está ahí y esa persona hay que cuidarla y darle la mejor experiencia posible. Y esa persona también está consciente de que yo estoy ahí, de que me escuche, de que me valide, que me siga o que me proponga, ¿me entiendes? Creo que es eso. Creo que si tomamos el tango cómo funciona la vida, creo que va a ser mucho más divertido y más bonito.

Leo

Yo creo que sí. El tango, el abrazo, el tango es todo. Porque es el entender y realmente crear espacio para darle la bienvenida a otra persona a estar cerca tuyo. Y es el abrazo y el sentirse abrazado. Lo que la mayoría necesitamos es la aceptación. Es decir, 'OK, tuve un día horrible,' no importa—es como que en ese momento la cabeza se calla. Es como que abrazamos y la cabeza se 'puf' y ya está y los problemas del día de la semana, lo que sea por esos 2 min del tango se curaron. El abrazo en tango es todo y es trabajar en eso, ¿no? En el permitir a otra persona en llegar, en abrirte para otra persona, en aprender a recibir, y también si estás siguiendo el darte, ¿no? el brindarte, el saber abrazar, el saber llegar. Es..la comunicación para mí es esencial.

Mikael

Bueno, me di cuenta de que no es un baile para todo el mundo. Es un baile difícil. Si no hubiera conocido a Utta y ella no me hubiera llevado, nunca habría bailado tango. Si en esa primera clase me hubiera tocado llevar, no habría entendido la belleza del baile.

NW: y, ¿Creés que el tango tiene algo particular para ofrecerle a las personas queer?

La conexión, la belleza de todo eso; poder vivir a otra persona de una manera tan íntima y tan hermosa, moverse como une sola persona con la música, ser creatives y jugar. A mí todo eso me llena de endorfinas. Cuando bailo entro en un estado de euforia y, si voy a un festival, me dura tres o cuatro días. No conozco una sensación mejor en mi cuerpo.

Aunque termine agotado y bailes hasta las tres o cuatro de la mañana todos los días, está ese sentido de comunidad. También sentís que la otra persona realmente te ve. Se trata de cuidarse mutuamente, de sintonizar de verdad con la otra persona y verla. Hay una ternura, un cuidado y una belleza... ¿Cómo no iba alguien a querer vivir eso? [ríe].

Arty

Sí, 100%. Siempre digo que, para mí, gran parte de la comunidad de hombres gays gira alrededor de los boliches, el alcohol y la fiesta. Yo viví todo eso. Lo disfruté y no puedo decir que no la haya pasado bien, pero también sentía que era muy difícil para alguien que es asiático-estadounidense, asiático, que no tiene determinado tipo de cuerpo y que, al menos según los estándares habituales, no es considerado especialmente deseable físicamente.

El tango hizo que me sintiera muchísimo mejor con mi cuerpo y me permitió experimentar una conexión genuina, una conexión que no estaba basada en el deseo o la atracción física, sino en la habilidad y en un deseo auténtico de conectar emocionalmente. Quizás no una conexión emocional profunda, pero sí hay una diferencia enorme entre encontrarte con alguien en un boliche e interactuar con esa persona, y encontrarte con alguien en una clase de tango. La mentalidad, el marco, el contexto y el ambiente son completamente distintos.

El hecho de bailar, de priorizar el baile, la expresión artística y la corporalidad, no desde «me parecés lindo», «me parecés atractivo» o «me parecés sexy», sino desde «me encanta cómo bailás», «me encanta cómo me abrazás», «me encanta cómo nos sostenemos», «me encanta la conversación que estamos teniendo». Para mí esa conversación no es sexual, pero sí es una conversación profundamente íntima.