Citas seleccionadas de las entrevistas
Entrevistade
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"NW: ¿Cómo decidimos organizar en esos espacios específicos?
AZ: Elegimos activamente quedarnos en el Centro LGBT, aunque había otras opciones, porque queríamos tener la exposición que nos brinda el Centro LGBT, pero también queríamos aportar a su programación y hacerlo un espacio más diverso en cuanto al tipo de propuestas que ofrece a la comunidad, porque la mayoría de las actividades del centro están orientadas a la recuperación de adicciones o a jóvenes; no hay muchas actividades para adultos que sean puramente sociales."
— Arty
"Somos resilientes. Hemos recurrido a nuestra comunidad y hemos juntado recursos para poder crear este espacio. Es muy importante crear estos espacios, incluso a pesar de los desafíos, porque hemos visto que, como sociedad, y especialmente como comunidad queer y como sociedad en general, la ausencia de espacios queer es una amenaza muy real y presente para nuestro tejido social.
Hay muchísimos artículos de opinión sobre lo que eso significa y cuál es nuestro futuro, y nosotros seguimos haciendo lo mejor que podemos: manteniéndonos firmes, haciendo que funcione y realmente buscando en nuestra comunidad el apoyo que necesitamos, porque no podríamos hacerlo sin que Leo nos diera su espacio gratis, o sin que el Centro LGBT nos diera un descuento. Y eso… veremos cuánto tiempo dura, pero definitivamente es un desafío."
— Arty
"Personalmente, no me resulta tan incómodo ir a un evento heterosexual y ponerme en mi papel de: “Esta noche soy leader. Me voy a poner mi camisa de botones, mis pantalones y mis zapatos elegantes de tango, y voy a acercarme a mujeres o hacerles el cabaceo para pedirles que me sigan”.
Pero es un acto. Es una actuación que no es realmente genuina respecto a cómo preferiría bailar, que es acercarme a otras personas queer y preguntarles: “¿Cambiamos? ¿Te gusta liderar? ¿Te gusta seguir? ¿Quieres jugar?”"
— Arty
"Hago esto porque me hace sentir mejor con mi cuerpo. Me hace sentir mejor siendo parte de la comunidad queer. Me hace valorar ser queer y valorar las emociones y la felicidad que recibo, la plenitud emocional que encuentro al ser queer.
Porque cuando estás en el ambiente de los boliches, cuando estás en un espacio basado en los encuentros sexuales y en la deseabilidad, eso puede hacerte sentir horrible por ser un hombre gay. Puede hacerte sentir que esta no es la comunidad adecuada para mí.
Creo que hay muchas personas que dicen: “No siento que haya un lugar para mí o un espacio para mí dentro de la comunidad queer porque no soy deseable”. Y yo sé que, independientemente de si soy o no soy deseable, eso no importa, porque doy clases de tango queer, y eso es una parte enorme de la comunidad queer. Estamos acá. Estamos acá siendo nosotres mismes sin pedir disculpas por ello y sintiendo orgullo por eso."
— Arty
"Espero que mis amigos puedan encontrar algo que les dé un significado parecido a sus vidas. No todo el mundo va a organizar cosas. No todo el mundo va a construir una comunidad alrededor de algo de la manera en que nosotros lo hemos hecho, y eso es válido. Pero creo que todos necesitamos hacer algo que nos haga sentir que sabemos cuál es nuestro lugar en el mundo."
— Arty
"NW: ¿El tango ha cambiado cómo piensas en la comunidad?
AZ: Sí, 100%. No cambió la definición de la palabra comunidad para mí, pero formar parte de esta comunidad es muy importante para mí. Volviendo a lo que dije al principio, eso era algo que faltaba en mi vida dentro del swing, y era algo que realmente quería. Y ahora que lo tengo, creo que es muy gratificante y hermoso.
Creo que es importante que todas las personas tengan una comunidad. Siento que eso falta muchísimo en la vida moderna, ¿no? No sé si alguna vez fue realmente así, pero nos vendieron esta idea de que antes la gente tenía aldeas, conocía a sus vecinos, hablaba con ellos, les llevaba guisos, tartas, celebraba con ellos y se apoyaban mutuamente. Creo que hoy en día, por lo que entiendo de otras personas, tenés tu grupo de amigos, pero no es exactamente lo mismo que tener una comunidad. Es algo muy parecido a una iglesia, ¿no?
NW: ¿La comunidad o el grupo de amigos?
AZ: Creo que hoy en día muchas personas entienden su comunidad como su grupo de amigos, pero es bastante diferente de lo que yo estoy describiendo. Creo que se parece más a la comunidad de una iglesia, ¿no?, donde no todas las personas que iban a tu iglesia eran tus amigas [Noah se ríe], pero existía esa expectativa de que todas estaban unidas por una fe compartida y una devoción hacia algo. Y cuando a alguien de la comunidad le pasaba algo —si a alguien de la iglesia le diagnosticaban cáncer, se le moría un padre o una madre, se divorciaba, etc.— todas las demás estaban ahí para apoyarlo.
Creo que eso se parece muchísimo a la comunidad del tango queer. No necesariamente soy amigo de todas las personas de la comunidad; ni siquiera diría que quiero o que me cae bien cada una de ellas. Pero compartimos ese mismo vínculo, esa misma devoción, esa misma fe en algo. Y cuando alguien fallece, como vimos recientemente con la muerte de la esposa de una reconocida organizadora de tango queer, toda la comunidad está presente. Nos apoyamos mutuamente, tenemos a esa persona en nuestros pensamientos, y existe ese sentido de cuidado colectivo, incluso hacia personas que en realidad no conocemos muy bien, ¿no?"
— Arty
"NW: ¿Cómo empezaste a bailar tango?
Empecé en la Universidad de California, Berkeley. Allí tienen un programa en el que podés obtener créditos cursando materias dictadas por estudiantes. Se llamaba el sistema DeCal. Había un DeCal de tango organizado por estudiantes y contrataban docentes externos, parecido a los clubes de tango que existen en muchas universidades. La diferencia era que este era un curso formal de un semestre: recibías créditos, tomaban asistencia y había que hacer un proyecto final. En mi primer año había hecho un DeCal de swing —también dictado por estudiantes— y ahí nació mi pasión por el baile. Después empecé a tomar cualquier clase de danza que encontraba. Hice un DeCal de square dance y después este DeCal de tango. Cuando terminó ese curso seguí bailando tango, tomando clases de manera intermitente hasta alrededor de 2018."
— Arty
NW: ¿Por qué sigues bailando?
AZ: La comunidad es enorme. Yo todavía bailo swing, me sigue encantando, e incluso organizo actividades de swing. Pero una de las principales razones por las que dejé de bailar swing con tanta frecuencia —y por las que, de hecho, hice una pausa muy, muy larga del swing y del baile en general— fue que empecé a bailar swing en 2013. Bailé de forma constante durante cuatro o cinco años en San Francisco y conocía a muchísima gente de ese ambiente. Sin embargo, algo que siempre les decía a los demás era que me frustraba no estar haciendo amigos de verdad. Nadie me invitaba a cenar, nadie me escribía para decirme: «Oye, ¿vas a ir a este baile?», y nunca me agregaban a los grupos de chat ni a nada parecido.
Había dos factores. Por un lado, yo tampoco estaba haciendo el esfuerzo de construir comunidad. No le preguntaba a la gente: «¿Quieren ir a tomar algo después?» o «¿Nos encontramos antes del baile?» o «¿Quieren ir al cine algún día?». Muchas veces simplemente iba a bailar. Y, por otro lado, me sentía un poco excluido. No sé si era porque soy queer; la verdad no creo que fuera exactamente eso. Tal vez era una diferencia de mentalidad, o quizá simplemente yo era demasiado tímido. Pero, después de cuatro o cinco años bailando con las mismas personas y seguir sintiendo que no tenía una conexión con ellas, empecé a querer dejarlo. Me desilusioné. Pensaba: «¿Para qué invertir tanto tiempo y tanta energía en un hobby donde ni siquiera estoy haciendo amigos?».
...Después, con el tango, creo que hice un esfuerzo mucho más consciente por hablar con la gente. No siempre lo hago —todavía priorizo el baile por encima de la socialización—, pero cuando llegué a Nueva York estaba buscando amigos, estaba buscando comunidad. Acababa de mudarme a una ciudad completamente nueva, así que hice un esfuerzo más activo por volver a contactar con la gente y conocer personas. Y también ayuda que, en Nueva York, siento que la gente está más abierta, es más acogedora y tiene más ganas de reunirse y hacer amistades fuera de las clases y de las milongas. El tango realmente me acercó a otras personas y me ayudó a hacer nuevos amigos. Creo que el compromiso que puse en construir comunidad y hacer amistades encontró una respuesta dentro del tango, y eso lo valoro muchísimo; también me pasó en el swing. Así que quizá fue Nueva York [ríe] más que el baile en sí. Pero hice el esfuerzo y estoy viendo una reciprocidad muy clara, un aprecio mutuo entre nosotros.
— Arty
"NW: ¿Qué se siente al bailar tango?
AZ: La sensación es realmente indescriptible porque es un lenguaje que no está hecho de palabras. Es como preguntar: ¿qué se siente hablar chino? Es un lenguaje en el que te comunicás con el cuerpo. Cuando llevás, estás sugiriendo, proponiendo; estás diciendo: quiero moverme hacia acá. ¿Venís conmigo? ¿Me seguís hacia donde quiero ir? Y cuando seguís, es como decir: vos me vas a proponer algo y yo también voy a responder con mi propia propuesta. Voy a tomar eso que me ofrecés y lo voy a interpretar a mi manera. Es algo tan hermoso y tan mágico."
— Arty
"NW: ¿Por qué organizás eventos de tango queer?
AZ: Me había desilusionado del swing porque sentía que nadie estaba intentando construir comunidad. Nadie estaba creando un espacio donde pudiéramos conectar, hacernos amigos, mejorar, crecer y aprender juntos. Sentía que hacía falta algo así. Y tengo muchísimo que agradecerle a Phi Lee, porque realmente fue el Simposio de Tango Queer que ella organizó lo que lo hizo posible. Espero que valore que, para mí, lo que ella hizo fue la base y el fundamento sobre el que nosotros construimos.
Para dar un poco de contexto: en 2022 Phi Lee organizó un simposio de tango queer. Invitó a personas de todo el mundo a reunirse en Gemini and Scorpio Lofts, en Brooklyn, para conversar sobre qué es el tango, qué significa organizar tango, qué significa el tango para nosotros, qué queremos ver en el tango y qué sentimos que todavía falta. También habló de que quería que más personas se animaran a organizar, que más gente diera un paso al frente. Contó lo agotada que estaba después de organizar tantas clases y eventos de tango queer. Decía que la gente siempre le preguntaba cómo podía ayudarla, pero que responder a esa pregunta implicaba más trabajo para ella, porque tenía que pensar tareas, repartirlas y coordinar todo. Lo que realmente quería era que la gente tomara la iniciativa y ofreciera aquello que sabía que podía hacer. Así se alivia la carga, así se reduce el estrés y así se contribuye a la comunidad: no preguntando qué podés hacer, sino ofreciendo lo que podés aportar.
NW: ¿O sea, tomando la iniciativa?
AZ: Exactamente. Ella decía: «No pueden esperar que yo les diga qué hacer. Somos una comunidad y tenemos que trabajar entre todes». Eso realmente me inspiró y, poco tiempo después, me comuniqué con vos y con Phi Lee para decir: «Bueno, pongamos la teoría en práctica. Organicemos clases de tango queer». Ahí fue realmente donde empezamos: creando clases regulares, con un espacio estable, accesible, de baja presión e inclusivo, centrado en la comunidad queer.
— Arty
NW: ¿Podrías describir uno o dos momentos que, para vos, resumen por qué organizás tango queer?
AZ: Los momentos que ya mencioné, pero también las muchas veces en que nos hemos sentido realmente queridos por la comunidad de tango queer. En la última milonga aniversario les entregaron unas placas. Yo no estaba, pero nos regalaron una a cada une y eso me conmovió muchísimo. Creo que la mía todavía está en un estante de mi cuarto de costura. Todos los meses sostenemos este espacio y, muchas veces, la gente dice: «Un aplauso para Noah y Arty. Démosles el reconocimiento que merecen por crear este espacio, organizar estas clases y estar acá todas las semanas». Porque, a veces, este trabajo puede sentirse bastante invisible. No es fácil, es estresante y renunciás a muchas cosas cuando decidís que todos los sábados de tarde vas a estar ahí. Por eso, el reconocimiento que nos ha mostrado nuestra comunidad y lo mucho que nos dicen que valoran lo que hacemos… eso es algo que amo."
— Arty
"NW: ¿El tango tiene algo particular para ofrecerle a las personas queer?
AZ: Sí, 100%. Siempre digo que, para mí, gran parte de la comunidad de hombres gays gira alrededor de los boliches, el alcohol y la fiesta. Yo viví todo eso. Lo disfruté y no puedo decir que no la haya pasado bien, pero también sentía que era muy difícil para alguien que es asiático-estadounidense, asiático, que no tiene determinado tipo de cuerpo y que, al menos según los estándares habituales, no es considerado especialmente deseable físicamente.
El tango hizo que me sintiera muchísimo mejor con mi cuerpo y me permitió experimentar una conexión genuina, una conexión que no estaba basada en el deseo o la atracción física, sino en la habilidad y en un deseo auténtico de conectar emocionalmente. Quizás no una conexión emocional profunda, pero sí hay una diferencia enorme entre encontrarte con alguien en un boliche e interactuar con esa persona, y encontrarte con alguien en una clase de tango. La mentalidad, el marco, el contexto y el ambiente son completamente distintos.
El hecho de bailar, de priorizar el baile, la expresión artística y la corporalidad, no desde «me parecés lindo», «me parecés atractivo» o «me parecés sexy», sino desde «me encanta cómo bailás», «me encanta cómo me abrazás», «me encanta cómo nos sostenemos», «me encanta la conversación que estamos teniendo». Para mí esa conversación no es sexual, pero sí es una conversación profundamente íntima."
— Arty
"NW: ¿El tango cambió la relación que tienes contigo mismo?
MS: Me hizo más feliz en la relación conmigo mismo. Y también la comunidad: sentir que formo parte de algo, por primera vez en mi vida. Sentir que encontré personas amables, generosas y dulces... es un poco como volver a casa. Ha significado muchísimo para mí."
— Mikael
"NW: ¿El tango cambió la manera en que piensas la comunidad?
MS: Definitivamente. Siento que si bailás tango queer y no intentás construir comunidad ni colaborar, se va a morir. Creo que todes les que bailamos tenemos que dar una mano, hacer algo por la comunidad, porque si no, desaparece. Tenés que formar parte de ella. Como yo quiero bailar, organizar surgió de manera muy natural, porque quiero que ese espacio exista. Si querés algo, tenés que hacerlo realidad."
— Mikael
"NW: ¿Tu identidad queer ha influido en la manera en que te relacionas con el tango?
MS: No, pero sí siento que aprendí más sobre mi propia identidad queer gracias al tango queer. Las conversaciones que se dan en los eventos de tango queer me abrieron los ojos para pensar más en les demás. Por ejemplo, cuando estábamos en Valencia hablábamos de cómo hacer para que hubiera más personas racializadas en la comunidad de tango queer. ¿Cómo hacemos para que puedan participar personas que no tienen los recursos para venir a espacios como este o a festivales? ¿Cómo hacemos para que las personas trans y no binarias se sientan más seguras en esos entornos? Solo hablar de esas cosas... me parece de las cosas más lindas que hay: crear espacios donde la gente se sienta segura y bienvenida. Quiero ser parte de eso."
— Mikael
"NW: ¿Por qué es importante para ti el tango queer?
MS: Tiene que ver con pertenecer. Con que me vean por quien soy. Tiene que ver con la amistad, con la felicidad, con el baile, con la conexión. El tango enriqueció mi vida de muchísimas maneras. Gracias a él conocí a un montón de personas maravillosas y, además, está la felicidad pura que me da bailar."
— Mikael
"NW: ¿Cómo empezaste a bailar tango?
MS: Estaba haciendo una sesión fotográfica para la revista Elle de Alemania en Berlín y fui a un restaurancito en Mitte que se llamaba Spiegelsaal. Tiene un jardín precioso y, mientras estaba ahí comiendo un schnitzel, vi que había una clase de tango para principiantes. Pensé: “¿Y por qué no?” Estaba solo. Me acerqué y había un montón de parejas. Pensé: “Uy, tendría que haber venido con alguien.” Pero había una mujer sentada sola, así que le pregunté: “¿Te molestaría tomar la clase conmigo?” Me miró con un poco de desconfianza y me dijo: “Sí, pero yo quiero llevar.” Entonces hicimos la clase y me divirtió muchísimo porque, al seguir, simplemente te entregás. Después hicimos la clase avanzada y pensé que era increíble, un baile mágico.
Después empezó la milonga y entró un chico muy lindo, Stefan, con sus amigos. Me puse a hablar con ellos y me invitaron a su mesa, porque Utta, con quien había tomado la clase —hoy sigo siendo amigo de toda esa gente— se había ido porque tenía otro compromiso. Me quedé con Stefan y el resto del grupo, y esa noche todos bailaron conmigo. Begita me dijo: “Acá está Andreas Laerke. Andá a tomar clases con él y después vení a bailar con nosotros mañana.” Al día siguiente me dijeron: “Bueno, mañana empieza el Festival de Tango Queer de Berlín…” Y me tiré de cabeza a todo eso.
Vi que había clases en el festival. Una era con Walter y era sobre boleos. Pensé: “¡Boleos! Quiero aprender a hacer eso”. Tomé la clase y él me dijo: “Ah, yo soy de Nueva York. La semana que viene damos doce clases por cien dólares.” Volví a Nueva York y tomé esas doce clases, que terminaban con una presentación en el festival de tango queer. Edgar fue mi pareja de baile, Phi Lee coordinaba el proyecto y Leo y Walter hicieron la coreografía."
— Mikael
"NW: ¿Por qué sigues bailando?
MS: Tiene muchísimos aspectos. No sé si debería decir primero la comunidad, pero quizá sí. La comunidad de la que todos formamos parte, y también la magia maravillosa de lo que es bailar tango. Un amigo una vez dijo que tienes cuatro tandas para hacer que alguien se enamore de ti. [ambos ríen] Y me encanta esa frase, porque disfrutar de la música, de la conexión y de esa magia de poder dar pasos y sentir hacia dónde vas es, para mí, un baile mágico: estar completamente presente con otra persona."
— Mikael
"NW: ¿Qué se siente al seguir?
MS: Si es un abrazo cerrado, simplemente puedo derretirme en sus brazos y experimentar su musicalidad, vivir a esa persona y también mostrarme a mí en ese abrazo. Se siente como un abrazo sobre las nubes. Se siente un poco como el sexo por la conexión, por estar tan en el momento y sentirnos mutuamente. Es un poco como enamorarse.
NW: y, ¿Qué se siente al llevar?
MS: Llevar es cuidar a la otra persona, hacer que el baile sea musical y conectar."
— Mikael
"NW: ¿Por qué organizas eventos de tango queer?
MS: Para que haya más eventos de tango queer. Porque son los únicos a los que me gusta ir y no hay tantos. Por eso organizo."
— Mikael
"NW: ¿Creés que el tango tiene algo particular para ofrecerle a las personas queer?
MS: Bueno, me di cuenta de que no es un baile para todo el mundo. Es un baile difícil. Si no hubiera conocido a Utta y ella no me hubiera llevado, nunca habría bailado tango. Si en esa primera clase me hubiera tocado llevar, no habría entendido la belleza del baile.
NW: y, ¿Qué tiene el tango queer que hace que quieras llevarlo a las personas queer?
MS: La conexión, la belleza de todo eso; poder vivir a otra persona de una manera tan íntima y tan hermosa, moverse como une sola persona con la música, ser creatives y jugar. A mí todo eso me llena de endorfinas. Cuando bailo entro en un estado de euforia y, si voy a un festival, me dura tres o cuatro días. No conozco una sensación mejor en mi cuerpo.
Aunque termine agotado y bailes hasta las tres o cuatro de la mañana todos los días, está ese sentido de comunidad. También sentís que la otra persona realmente te ve. Se trata de cuidarse mutuamente, de sintonizar de verdad con la otra persona y verla. Hay una ternura, un cuidado y una belleza... ¿Cómo no iba alguien a querer vivir eso? [ríe]."
— Mikael
"NW: ¿Puedes compartir un momento que encapsula por qué bailas tango?
PL: Quiero decir que fue cuando bailé con una señora mayor en Argentina. Creo que fue una combinación de no esperar que una argentina en Buenos Aires estuviera interesada en mi baile y aceptara bailar conmigo, que quisiera bailar conmigo, porque ella, de hecho, me hizo mirada. Eso desafiaba muchas de mis suposiciones: “Ella solo quiere bailar con hombres. Ella solo quiere bailar con un argentino que baila un estilo tradicional”. Cuando bailamos, la manera en que ella estaba tan presente conmigo influyó en la manera en que yo estaba con ella.
Estábamos muy presentes la una con la otra, y podía sentir —quizás estoy proyectando— pero era como si pudiera sentir todas las historias y experiencias en su cuerpo. Había mucha aceptación de mí por quien soy; había un abrazo mutuo, una aceptación mutua de quiénes éramos en ese momento. Me olvidé de lo que estaba haciendo. Ya no se trataba de ningún movimiento. Se trataba simplemente de estar presentes la una con la otra. Fue uno de los bailes más hermosos y memorables, y creo que, en última instancia, eso es el tango para mí."
— Phi Lee
"NW: ¿Qué hace a un(a) buen(a) organizador(a) de eventos de tango queer?
PL: Creo que es importante reconocer la propia ignorancia y siempre acercarse a integrantes de la comunidad que tienen experiencias muy diferentes según su género, edad, color de piel, etnicidad; ser consciente de todas esas experiencias distintas. No hay manera de comprender completamente todo, pero creo que al menos necesitamos investigar un poco, estar abiertas a todas estas voces y permitir que eso informe las decisiones que tomamos para un evento.
Es un equilibrio delicado entre lo que queremos crear y también preguntarnos: ¿cuáles son las voces que no han sido escuchadas? ¿Quiénes son las personas que son invisibles? ¿Cómo podemos equilibrarlo sin perder nuestra propia integridad?"
— Phi Lee
"NW: ¿Cómo ha influido tu queerness en el modo en que te relacionas con el tango, si es que lo ha hecho?
PL: Al principio, de alguna manera mantenía mi identidad queer en una caja. Encerraba mi parte queer. Estaba reforzando una sensación de vergüenza que tenía, que no era una vergüenza explícita, sino más bien una sensación de vergüenza muy, muy profunda.
Al principio, cuando fui rechazada por bailarines, para mí ese rechazo se sentía —o yo lo interpretaba— como un rechazo hacia mi sexualidad. Entonces me afectaba de una manera muy fuerte y profunda. Desde el comienzo tenía este mantra cuando iba a espacios de tango heterosexuales: “No estoy aquí para follarte, estoy aquí para bailar tango [ambes se ríen]. No estoy interesada en ti. Solo estoy aquí por el tango. Todo se trata del baile, todo se trata del baile, todo se trata del baile”.
Entonces eso se convirtió en algo que yo encarnaba. Todo se trataba del baile, y no me daba cuenta del efecto que tenía, de cómo me estaba restringiendo y limitando, hasta que estuve en el festival de tango queer de Miami hace dos o tres años. Mariana Docampo habló de cómo, aunque ella podía bailar con mujeres en las milongas heterosexuales, sentía que era necesario organizar tango queer porque eso le permitía expresar su sexualidad.
Cuando la escuché, fue uno de esos momentos como una campana que suena muy fuerte, que resonó profundamente en mí. Pensé: “¿Qué quieres decir con explorar tu sexualidad?”
Y lo hice. Quiero decir, realmente no sabía qué significaba, pero cuando estaba bailando con ella, me permití sentir esa intimidad casi sexual, o permitir que mi atracción por las mujeres estuviera presente en mi cuerpo.
Al mismo tiempo, me invitaron a presentarme en Miami con una persona queer por primera vez. Nunca antes había bailado una presentación con otra persona queer, así que eso me llevó a cuestionarme qué era lo que realmente quería mostrar en una performance. ¿Qué significa para mí? ¿Qué significa el tango para mí? Y mi compañera de esa presentación, Diana, tenía una postura muy clara: no le importaba cómo se veía. Lo único que quería era mostrar quién era y que estaba orgullosa de ser quien es. Eso me dio el permiso, o quizás la motivación, para explorar eso también.
A partir de ese momento empecé a ir a todos los festivales de tango queer en Europa, porque antes me intimidaban. Me daban mucho miedo. Fue un cambio enorme, un punto de inflexión en mi vida dentro del tango. Fue la primera vez que acepté plenamente mi identidad queer, y también empecé a aceptar mi manera de moverme. Antes era muy consciente de que no encajaba en un estilo determinado. Sentía que, de alguna manera, no estaba bailando tango "de verdad", porque la gente no podía decir: "Ah, este es un estilo salón", o "este es un estilo milonguero". No era una obsesión para mí, pero sí me generaba inseguridad.
Pero cuando empecé a aceptar mi identidad queer como parte de mí, e incluso a incorporarla al baile y permitir que todo eso conviviera dentro del tango, de repente pensé: "Bueno, esta es mi forma de bailar". Esos gestos tan dramáticos que se ven al final de un tango, o ciertas posturas muy características que suele hacer el bailarín masculino, empecé a usarlas mucho más. Para mí es divertido explorar cómo puedo apropiarme de esos movimientos, no para reproducir esa dinámica de género, sino para volverla queer [ríe]."
— Phi Lee
"NW: ¿Te has sentido diferente contigo misma desde que empezaste a bailar tango?
PL: Sí, mucho. Antes era mucho más introvertida, muy reservada. He ganado mucha confianza en mí misma. He ganado mucha comprensión sobre mí misma y especialmente sobre mi identidad queer y mi sexualidad.
Todavía es un proceso deshacer mi propia percepción de eso debido al lugar donde crecí y a cómo fui criada. Hay mucho… las raíces son profundas y no visibles, pero aparecen en ciertos momentos. Te das cuenta de cómo —yo me doy cuenta de cómo— estoy experimentando las ramas de eso. Está tan profundamente arraigado que hay momentos en los que vuelve a aparecer, y creo que el tango me ha permitido atravesar este proceso de exploración."
— Phi Lee
"NW: ¿Cómo ha impactado el tango tu idea de comunidad?
PL: Creo que ha ampliado mi sentido de lo que significa participar, de lo que significa formar parte de una comunidad.
NW: ¿En qué sentido ha ampliado tu idea de participación?
PL: Creo que para mí la participación siempre había tomado una forma más activa, como: “Tengo que estar contribuyendo de alguna manera”. Pero ahora creo que la mera presencia de una persona —y la aceptación de que cada persona es quien es y participa como participa—, incluso si es de una manera muy tranquila, no participativa en el sentido tradicional, simplemente estar presente ya es participación. Creo que el tango es un espacio social donde puedes no ser una persona social."
— Phi Lee
"NW: ¿Cómo empezaste a bailar tango?
PL: Empecé a aprender tango en 2014. Me interesó cuando visité una milonga de tango queer en Buenos Aires en 2012, pero en ese momento vivía en el campo, así que no pude empezar entonces. Sin embargo, ya sabía que quería aprender tango queer. Cuando volví a vivir en Nueva York, en 2014, me anoté en mi primera clase.
NW: ¿Ese fue tu primer contacto con el tango?
PL: No, fue mi primer contacto con el tango queer. Mi primer contacto con el tango había sido en 2010, en milongas tradicionales. En ese momento no me interesó porque respondía al estereotipo del vestido rojo y todo eso; los roles seguían siendo muy marcados por el género. No recuerdo haber visto parejas del mismo género bailando ni cambios de roles. Así que no me interesó en absoluto. Me pareció chévere, nada más.
NW: Pero después fuiste a la milonga de Buenos Aires en 2012.
PL: Sí. Y vi a Mariana Docampo, que organizaba la milonga, y a Soledad Nani cambiando de roles en la pista. Ahí fue cuando me interesó. En el momento en que vi el cambio de roles supe que quería hacer eso. Además, era un tango mucho más íntimo. No había tantas patadas ni ese estilo tan escénico. Me gustó mucho esa intimidad que vi.
Ya en 2012 me dije que iba a aprender tango apenas me mudara a una ciudad. Y así fue. Lo tuve presente todo ese tiempo. En cuanto volví a Nueva York, entré a internet y busqué tango queer."
— Phi Lee
"NW: ¿Por qué sigues bailando?
PL: Ha cambiado con el tiempo. Al principio era, en parte, una distracción, una especie de escape de la realidad y de lo difícil que puede ser la vida en Nueva York. Pero la experiencia más significativa para mí fue cómo derribó la barrera que tenía con los hombres. Siempre me costó relacionarme con los hombres cis, no por alguna mala experiencia en particular, sino porque simplemente me parecían una especie completamente distinta. Bailar tango, esa intimidad, de alguna manera hizo caer ese muro que tenía, y pude sentir la humanidad de la persona con la que estaba bailando. Pude verla por quien realmente era, sin atribuirle suposiciones basadas en su género.
Con el tiempo también descubrí que, a veces, es casi como una práctica espiritual en la que, si estás dispuesto a abrirte y hacerte las preguntas adecuadas, puedes descubrir muchísimo sobre ti mismo. Puedes encontrar muchos paralelismos y metáforas entre cómo eres al bailar y cómo eres en la vida, y llevar esas observaciones a todos los aspectos de tu existencia. Más adelante también se convirtió, para mí, en una forma muy interesante de atravesar algunos traumas y de reconocer qué es un contacto seguro y qué no lo es."
— Phi Lee
"NW: ¿Qué se siente bailar tango?
PL: Siempre se siente como una meditación y un viaje hacia todo lo que odiás de vos misma. [ambes se ríen]. No, hablando en serio, puede iluminar mucho de lo que está presente para vos en ese momento: si podés estar presente con la otra persona o si te sentís desconectada de tu cuerpo y entonces es como si no supieras bailar, o si te sentís a la defensiva…
Todo eso se vuelve mucho más evidente porque, cuando te movés con otra persona, aparece la pregunta: ¿por qué hoy me muevo de una manera y mañana de otra? Porque hay un montón de experiencias, emociones y sentimientos presentes que influyen en la forma en que somos."
— Phi Lee
"NW: ¿Por qué organizas eventos de tango queer?
PL:Pasé por dos etapas organizando tango queer. La primera fue con Tim. En ese momento lo hacíamos porque me di cuenta de que había muchos hombres gays que simplemente no se sentían cómodos bailando en las milongas tradicionales. Eso fue hace diez años, pero lo que me hizo volver a organizar tango queer fue viajar a Europa, probablemente al Festival de Tango Queer de París o al de Valencia. Fui a varios festivales de tango queer en Europa, uno tras otro, y es difícil señalar una sola experiencia. Fue un período de muchas experiencias, porque pude comparar los distintos eventos de tango queer a los que fui y ver que había ciertas similitudes y también diferencias. Eso me ayudó a definir qué tipo de evento de tango queer quería crear.
NW: ¿Cómo describirías el tipo de evento de tango queer que quieres crear?
PL: Diría que la gran idea es que pueda ser una experiencia transformadora… Esperanza.
NW: Esperanza. ¿Eso es lo que quieres para tus eventos?
PL: Sí. Que la gente se vaya sintiéndose llena de esperanza."
— Phi Lee
"NW: ¿El tango tiene algo particular para ofrecerle a las personas queer?
PL: Antes que nada, conecta a las personas en un nivel muy fundamental, muy humano. Es difícil porque también puede salir muy mal. Podés tener una experiencia profundamente transformadora o una experiencia muy traumática. Es una línea muy, muy fina.
Pero sí creo que puede ser una experiencia enormemente transformadora en la manera en que nos percibimos y en cómo podemos empoderarnos y aceptarnos de una forma muy profunda y con mucho significado. Los seres humanos somos complejos. Somos contradictorios. Y el tango permite que ese contacto con otra persona despierte un montón de preguntas. Pensás: «Yo creía que sentía esto, que me veía de esta manera, que esta era mi identidad. Pero...». Esa experiencia con la otra persona puede generar vivencias e ideas que contradicen lo que creías saber de vos misme, y creo que eso siempre expande la manera en que entendemos nuestra identidad."
— Phi Lee
"Hay mucha gente que va simplemente por el paso y toda la parte del show y después cuando uno más se queda, más empieza a entender que también lo que bordea el tango, que es toda la parte esta de conectar con otra gente, tener un grupo, pertenecer, sentir que tenés un lugar para ser vos con tu gente. Eso es lo más importante."
— Leo
"Por qué bailo tango—yo creo que para mí el tango fue mi sentimiento de pertenencia. Yo siempre estuve fuera de la caja para cualquiera. Era como que no encajaba con los varones de mi edad, no encajaba con los chicos de mi edad, no encajaba con la parte que se esperaba socialmente para mí o lo que tenía que hacer. Entonces, uno siempre se sentía como el black sheep porque no entraba en ninguna de las categorías. Y también en su momento yo era mucho más gordito y usaba unos lentes muy gruesos y claro, la apariencia era totalmente tampoco algo que gustaba demasiado, ¿no? en lo que es escuela primaria o secundaria. Y el tango me dio ese: me dio lugar a ser aceptado sin importar cómo era, sin importar cómo me veía, sin—no importaba. Y eso me hacía sentir bien porque decía bueno, puedo pertenecer. porque siempre sentí, desde muy chico, que no pertenecía y el tango me dio pertenencia, ese sentimiento de que puedo ser parte de algo. Y eso es lo que me hace seguir también bailando. Es ser parte de."
— Leo
"Si yo no me siento representado, muchas veces no me siento bienvenido…en la variedad está mi comodidad."
— Leo
"NW: Para ti, ¿Cuál es la cosa más gratificante de organizar?
LS: Para mí es ver cómo las personas encuentran su lugar. Hay alumnos que estaban viniendo los sábados que hoy por hoy están empezando a abrir sus clases, como así se fusó hace 20 años atrás para mí. Empezar así a tomar clases, después empezar a dar mis clases, hoy por hoy estoy acá. Entonces estoy, y eso pasó porque hubo alguien que me ofreció ese lugar. Por eso yo con Augusto [Balizano] estoy siempre agradecido porque él—sin saberlo, porque no lo hacía para mí, pero a su vez lo hacía para mí [laughs]. La Marshall en su momento para mí era..Yo me acuerdo que La Marshall era los miércoles y terminaba como a las 2:00 a.m. y yo a las 6:00 a.m. empezaba a trabajar los jueves. Y yo no vivía en lo que sería la capital, vivía afuera. Tenía que tomarme el bus 2 horas para mi casa. [Noah: wow] Yo llegaba a las 4:00 a.m., 4:30 y a las 6:00 ya tenés que estar trabajando. Pero lo hacía, lo hacía porque era la sensación de ir y toda esa gente que era como yo y que todos bailábamos y que compartíamos."
— Leo
"Yo creo que el tango me enseñó—o la danza me enseñó—a cómo me puedo relacionar mejor. Porque si un movimiento no sale, no lo haces tres veces, igual lo haces tres veces diferente para ver cuál te sale mejor. Entonces, si con una persona la primera vez que hablaste no te entendiste, ya sabes que algo tenés que cambiar: el tono de voz, la manera de decir las cosas, hablar más pausado, hablar más rápido, lo que sea, pero te enseña a adaptarte. Y a leer a las personas, porque uno cuando baila siente la energía. Entonces sabemos que hay gente que es más calmada, sabemos que hay gente que es más enérgica, sabemos que.. Y todo eso te da información que te ayuda también a relacionarte con cada persona. Entonces, yo digo que la mejor manera de conocer a alguien es bailar un tango. Porque tenés toda la información. Sabes cómo escucha, sabes cómo se mueve, sabes cómo reacciona. O sea, mucha de la información está ahí. Porque uno puede cambiar todo, menos la personalidad. Y una baila como es. Entonces, ahí está, para mí es eso. El baile me enseñó a cómo me relaciono con la gente."
— Leo
"NW: ¿Cómo ha afectado el tango la forma en que te relacionas con amigos, si es que lo ha hecho?
LS: El tango me dio amigos, que yo no tenía. El tango me dio eso. Cuando yo digo que el tango me dio mi lugar de pertenencia y ese lugar donde yo podía ser yo, es encontrar gente que se sentía igual que yo en ese momento. Porque nadie de ocho años quiere hacer una clase de arte. Pero si a los ocho años quieres tener un grupo de amigos, entonces por ahí uno empieza. Y el tango fue la excusa para poder juntar este grupo de niños que no se sentía parte de la mayoría. A mí el tango me dio amigos y me enseñó a poder aceptar. Es como yo hubiese querido ser aceptado y abrir y entender esa necesidad de ser parte. O sea que para mí sí, el tango me enseñó lo que es la amistad, lo que la amistad puede puede generar, cómo te puedes comunicar, y todo."
— Leo
"NW: ¿Cómo ha afectado el tango tu relación contigo mismo?
LS: El tango me dejó aceptarme. Yo tenía así ocho años, tenía muchas cosas que me guardaban latentes. Cosas de: ¿Por qué soy así? ¿Por qué no me puede gustar el fútbol, por qué no me puedo vestir de cierta manera, por qué no puedo actuar de cierta manera, por qué no hablo de cierta manera? Así soy aceptado, así puedo jugar, así tengo amigos, así. Y el tango me dijo estás bien como sos, estás bien como sos. No me importa tu peso, no me importa tus lentes, no me importa el color que te quieras poner, no me importa cómo te movés, sos bienvenido y me dejó ser."
— Leo
"NW: ¿Tiene el tango algo en particular que ofrecer a la gente queer?
LS: Sí, el tango a la gente queer nos da eso. Nos da el no pretender. El llevar como uno es. El tango queer nos acepta y nos abraza y nos da lugar. Cualquiera sea nuestra orientación sexual, cualquiera sea nuestra raza, cualquiera sea nuestro nivel económico, nuestro nivel sociocultural, nuestro nivel educacional, el tango no discrimina. El tango te acepta, te abraza y ya está. Uno no tiene que pretender en el tango queer. El tango queer es como uno es y eso es lo bueno—esa libertad—que no hay muchos espacios donde uno pueda ser así."
— Leo
"Me encantaría…que cada nueva generación cambie y le dé una vuelta más y le ponga otro color para que el tango queer no desaparezca, no disminuya…que no se cierren los espacios."
— Leo
"Que los festivales no desaparezcan. Que cambien, que se transformen, que crezcan, pero que haya más espacios y que haya más posibilidades para que la comunidad queer crezca y que se vea también en algún momento, ojalá se pueda nivelar con la tradicional y que sea igual de fuerte, igual que constante, igual de…¿viste? En todo el mundo."
— Leo
"NW: Cómo empezasta a bailar tango?
LS: Empecé a bailar tango en lo que nosotros llamamos escuela primaria en Argentina, que es como el 'elementary school' acá. Tuve la suerte de que había una maestra que estaba dando la opción para los niños y niñas que no les gustaba hacer la clase de deportes que pudieran compensar las horas de clase de deporte con clases de danzas autóctonas argentinas que eran tango y folclore. Cuando la maestra dio esa opción tomé esa opción para no ir a la clase de deporte. En Argentina si sos o se te considera del género masculino, la única opción de deporte es que te tiran una pelota y jugás fútbol por una hora. Eso es todo, no hay nada más. Esa es la clase de deporte.
Siendo gay, desde que tengo uso de razón, odiaba el fútbol. Entonces era muy difícil pasar esa hora de deporte sin sentirte—nada. En un lugar que no tenías que estar y con las burlas de los demás y todo ese tipo de cosas. El tipo de discriminación que ya se vive en Argentina desde muy chico con el tema de si no juegas fútbol, ah sos gay y todo el tema del estigma. Entonces, cuando pusieron esta clase de baile, obviamente era un lugar donde podía sentirme cómodo, expresarme y no sentir la presión y las desganas de tener que hacer esa obra de clase que siempre me pasaba con la clase de deportes. Así que gracias a esa maestra, no solo tuve la posibilidad de pasar mi escuela primaria, digamos, bastante bien, porque no tenía que ir a esa clase de deporte, sino que además encontré un lugar donde la gente con la que me relacionaba me aceptaba. Y además de eso terminó siendo lo que opté para hacer mi carrera."
— Leo
"NW: Por qué sigues bailando?
LS: Yo siempre les digo a los alumnos cuando empiezan la primera clase, que el tango es como entrar en un laberinto y es un camino de entrada nada más. Es un laberinto, porque nunca salís. Siempre digo: no es un laberinto que uno lo tiene como pesante, no, lo disfruta. Y cada paso y cada cambio que uno hace, porque el tango nunca va así derecho. El tango siempre va cambiando. Tenés momentos donde estás bien, momentos donde estás mal, momentos donde bajás, momentos donde subís. Por eso lo considero un laberinto, porque nunca sabes para dónde va a ir. Si este nuevo momento de tu tango es feliz, es triste, o...Es como la vida. El tango va acompañándote y va madurando con vos. Si estás mal a veces te pone bien y si estás bien a veces te pone mal, pero es parte de lo que va haciendo. Yo siempre encuentro en el tango esa manera de ser yo, de bailar. Entonces es no tener que ir con ninguna etiqueta de nadie. Cuando estás bailando, cuando estás haciendo una performance o bailando socialmente con alguien, es como si no tenés nada. Es entrar sin ninguna etiqueta, sin sentirte prejuzgado, nada. Es como decir: bueno, eso es lo que soy. Esa libertad es algo que me encantó. Yo de hecho, estudié también en Argentina e hice la carrera de psicología, pero siempre fue la danza lo que yo quise hacer, así que, así fue."
— Leo
"NW: Qué se siente al bailar tango?
LS: Para mí es un momento conmigo mismo y una desconexión, una manera de poder sacar cualquier cosa que esté dentro y dejarla ir en el baile. De transportarme y relajarme. También fluctúa porque cambia con cada abrazo. Depende con quién estés bailando. Hay amigos con los que no ves desde hace un montón y, de repente conectás y bailás y te trae esas memorias de esos tiempos de cuando estabas y qué pasaba en esos momentos cuando estabas bailando. Es como remontarse. Y cuando conocés gente nueva en el abrazo es como: OK, estoy manejando un auto nuevo y no sé cómo irá, ¿no? [Noah ríe] Y es como: OK, ¿menos o más? y estar más atento. O bailar con la persona con la que bailás siempre y es como llegué a casa, boom. No necesito pensar, me muevo, nos movemos y sale, todo fluye. Pero eso es la magia del tango. Por eso es siempre interesante, porque cambia en cada abrazo. Porque una cosa es lo que uno siente cuando baila. Y otra cosa es lo que te hacen sentir, porque uno a veces escucha una música y dice 'ay, este es el tango que quiero' y pum! Cambia porque la energía de la otra persona hace que todo cambie. Y ahí es cuando realmente la magia pasa. Para bien o para mal, pero cambia."
— Leo
"NW: ¿Por qué organizas eventos de tango queer?
LS: Por crear ese espacio que yo necesitaba y que realmente si yo no lo hubiese tenido, no sé qué hubiese pasado. Porque ese sentido de pertenencia me lo dio el tango queer. No solamente el tango, pues específicamente el tango queer, porque en el tango también yo tenía que crear un personaje para poder ir al tango. Entonces esa vez uno se ponía la corbata, el saco, e iba al tango tradicional y en el tango queer yo podía ir como quería. Puedo llevar lo que quiero, puedo moverme como quiero, es esta libertad. Entrar a casa. Poof. Es como entrar en la casa. Entrar en la milonga, entrar en casa es la misma sensación de paz, de no tener que actuar, no tener que ser lo que el otro espera que seas. Entonces nada, sabíamos de esa necesidad. Sabíamos de que había—seguramente habría gente que necesitaba tener ese espacio y por eso decidimos empezar el festival.
NW: ¿Puedes describir uno o dos momentos que condensan para ti, por qué organizas tango queer? ¿Hay un momento o recuerdo que destaque para ti?
LS: Una vez estábamos hablando también con varios organizadores del tango y nos hicimos esta pregunta: ¿Por qué estamos organizando? Porque llegado cierto momento, bueno, ya podías bailar como tango queer en milongas regulares. Entonces, muchos organizadores, otros organizadores tradicionales nos dicen: “Pero ¿por qué organizan tango queer? Si acá en mi milonga todo el mundo puede bailar como quiera.” Porque—y yo les digo—no es lo mismo, no es lo mismo. Es como te digo, esa sensación de entrar a casa y sentirte en casa pasa solamente en los espacios queer. Uno siempre siente como la mirada detrás de la nuca cuando va a la milonga tradicional y sale a bailar tango queer. Por más que sabe que está todo bien, *nunca* está todo bien. [Noah ríe] Siempre hay alguien, algún comentario, alguna mirada, alguna cosa que a uno le hace esa cosita acá en la panza, que 'unh!'. Esa incomodidad...no?
También me ha pasado en milongas tradicionales en Argentina, donde he salido a bailar con algún amigo con quien en ese momento estábamos bailando juntos y el organizador se ha acercado a pedirme que me retire de la milonga y cuando pregunto el por qué me dice: “no, es que acá bailamos tradicional.” Entonces yo me acuerdo que le respondo, “Pero yo estoy bailando tradicional, estoy bailando en sentido de la ronda, en abrazo cerrado, no estoy levantando mis piernas, no hago voleos, mi tango es tradicional, qué parte de mi tango no es tradicional?” Entonces me dicen: “No, muchachos, ustedes entienden, les devuelvo dinero.” Yo no quiero el dinero. Yo pagué por la entrada, estoy bailando tradicional, me voy a quedar en la milonga bailando. Y así, aunque me sentí incomodísimo, me quedé hasta que cerró. [Noah: “wow”] Porque si ellos hubiesen logrado decirme qué parte de mi tango no era tradicional, que obviamente no lo podían decir, o si yo estaba haciendo algo fuera del código del baile, entonces bueno, lo acepto. Si estoy haciendo ganchos, patadas, le pego a 50 personas…OK, sí, mirá. Está causando desorden en la pista, te tenés que retirar. Pero no era el caso.
Entonces, si bien también me quedé simplemente para decir “acá estamos, estos somos, podemos convivir en la milonga con todo el mundo sin causar ningún tipo de de daño,” (más que el daño que tiene la persona en su mente, contra eso ya no podemos hacer nada, pero bueno). Ese tipo de cosas hacen que yo sí quiera organizar espacios donde eso no pase. Porque también él como organizador tal vez tenga su derecho de decir quién puede estar o no, pero bueno, eso era lo que mayormente me impulsa a seguir creando espacios."
— Leo
"NW: ¿Crees que el tango tiene algo especial que te hace querer llevar el tango a la gente queer?
LS: Yo creo que sí. El tango, el abrazo, el tango es todo. Porque es el entender y realmente crear espacio para darle la bienvenida a otra persona a estar cerca tuyo. Y es el abrazo y el sentirse abrazado. Lo que la mayoría necesitamos es la aceptación. Es decir, 'OK, tuve un día horrible,' no importa—es como que en ese momento la cabeza se calla. Es como que abrazamos y la cabeza se 'puf' y ya está y los problemas del día de la semana, lo que sea por esos 2 min del tango se curaron. El abrazo en tango es todo y es trabajar en eso, ¿no? En el permitir a otra persona en llegar, en abrirte para otra persona, en aprender a recibir, y también si estás siguiendo el darte, ¿no? el brindarte, el saber abrazar, el saber llegar. Es..la comunicación para mí es esencial."
— Leo
"Con Lucía [Conde de Ben] lo que encontré fue—primero su juventud, y su frescura y desconstrucción de lo que es un rol y de las funciones que tienen cada uno. De ella valoraba mucho que ella bailaba los dos roles, de que ella se hacía cargo de todo y que, además, cuando te enseñaba te enseñaban los dos roles, más allá de que vos—sirvió en mi búsqueda, que fue para líder—ella me dijo no, pero hay cosas que tenés que aprender que son de followers. Y otro concepto que me gustó mucho y que me abrió mucho la cabeza fue algo que ella me dijo: como líder yo quería controlar todas las cosas que ella hacía como follower, que en realidad es lo que siempre me habían enseñado a hacer. Entonces fue como ver el tango desde otra mirada."
— Mati
"En realidad yo creo que en los espacios que nosotros generamos, las decisiones las tenemos que tomar entre todes, no solamente la persona que está organizando. Yo veo, como la persona que organiza, en mí veo la persona que cita el evento y abre las puertas, pero después las personas encargadas de generar espacios somos todas las personas que estamos ahí."
— Mati
"Recuerdo, por ejemplo, la primera vez que un hombre me invitó a bailar. Me sentí muy nervioso…me invitó a bailar en un espacio público y en una milonga. Ya había bailado con hombres porque ya había practicado en clases o lo que sea, porque había practicado los dos roles, pero la verdad es que me sentí como muy nervioso y muy incómodo. Entonces eso fue una apertura para decir: bueno, esto que creemos que está tan resuelto, de ‘yo soy un hombre gay y lo que sea,’ cuando tengo que mostrarme bailando con un hombre públicamente me genera una incomodidad. Entonces creo que el tango me hizo cuestionar y ablandar, en parte, esa mirada, que yo creo que estaba más vinculada con cómo era visto por los demás.
Creo que el tango queer me enseñó a romper con el rol y a cuestionarme mucho más los roles de lo que hacía anteriormente. Y además de eso, me hizo cuestionar personalmente algo que yo creía que ya estaba resuelto. Siendo un hombre gay, no me esperaba que bailar con un hombre para mí sería algo incómodo, y en ese momento me di cuenta de que en realidad era algo que sí lo era. Entonces fue una oportunidad para decir, bueno, hay cosas que tengo que trabajar acá…También fue un impulso para poder conectarme con el tango queer porque hasta ese momento, si bien yo practicaba los dos roles, socialmente no me exponía a esa situación. Entonces creo que el tango—a través de esa propuesta—me invitó a investigar o descubrir un poco qué es lo que pasa con mi queerness en su totalidad."
— Mati
"Es algo que pasa a lo largo de la vida, pero sí observo como una mayor conciencia corporal—como de qué es lo que me pasa en el cuerpo. Y también como una mayor conciencia de cómo mi estado de ánimo puede afectar la forma en la que bailo o me expreso."
— Mati
"Empecé a tener vínculo con personas de un abanico de edades muy grande a través del tango. Y sin duda eso te cambia un montón. Yo creo que en Montevideo el abanico se expande más en edad y acá se expande en queerness. Entonces, creo que esos dos factores me han cambiado la forma en la que socializo sin dudas, sobre todo siendo hacia un lado de aceptación de personas que son diferentes y de compartir el espacio con personas que son diferentes, pero las personas con las que compartimos esa pasión por el tango."
— Mati
"El tango ha sido mi conexión con la comunidad y con mi comunidad. El tango es el padre de mi comunidad. Ha hecho todo por mis conceptos y construcciones alrededor de lo que es una comunidad y cómo hacerla. Así que sin dudas es súper importante sobre todo como un constructor de comunidad."
— Mati
"NW: ¿Cómo empezaste a bailar tango?
MD: Empecé cuando estaba en el penúltimo año del liceo—equivalente al high school acá. Yo soy de una ciudad muy pequeña que se llama Sauce en Canelones y había un centro cultural—que ya no existe—que empezó a ofrecer clases de tango los sábados y una amiga me invitó a ir con ella y esa fue la razón por la que me sumé y empecé a bailar. Fue por una invitación de una amiga.
NW: ¿Tenías ideas antes de bailar tango o bailar otra forma de danza, o solo fue la invitación?
MD: No, nunca había tomado clases de baile. Siempre disfruté mucho bailar en eventos sociales o solo, pero nunca había empezado un proceso de aprendizaje de cómo se baila y en un ritmo, pero por lo general, cada oportunidad que tenía de bailar, bailaba. No había algo ajeno para mí. Obviamente que bailaba otros ritmos latinos: más cumbia, reguetón…"
— Mati
"NW: ¿Por qué sigues bailando tango?
MD: Bueno, primero porque disfruto mucho bailar. Eso, sin dudas. Después, porque me parece un espacio social en el que conozco mucha gente y en el que siento que día a día aprendo mucho. Yo ya no estoy tomando tantas clases, aunque no creo que es que no las necesite. Creo que siempre se puede seguir aprendiendo. Pero bueno, mi gran aprendizaje hoy en día dentro del tango es cómo convivir con la gente que lo gestiona y a la vez cómo gestionar espacios nuevos para tratar de generar algo diferente a lo que ya existe. Algo que se adapte un poco más a mis posibilidades, a mi búsqueda y a lo que las personas que comparten interés conmigo buscan también.
NW: ¿En qué sentido?
MD: En el sentido de que siento que las personas con las que mejor conecto no son las personas que son más bienvenidas en los espacios tradicionales. Entonces siento la necesidad de compartir con esas personas pero a la vez de generar espacios donde esas personas y yo nos sentamos mejor o más incluides."
— Mati
"NW: ¿Qué se siente al bailar tango?
MD: Se sienten muchas cosas. Como decía antes, a veces es un poco difícil ponerlas en palabras, pero creo que se siente tu estado de ánimo, se siente qué tan cómoda o cómodo estás en el espacio en el que estás, se siente lo mismo, pero de la persona con la que estás bailando y se siente también una oportunidad, como decía antes, para conectar con otras personas a través de un lenguaje corporal no hablado."
— Mati
"NW: ¿Por qué organizas eventos de tango queer?
MD: Principalmente porque son los espacios de los que yo me siento más cómodo. O sea, hay muchos otros motivos, pero en realidad es un espacio en el que yo quiero estar. Así que es un poco egoísta pero a la vez estoy orgulloso.
NW: ¿Puedes describir uno o dos momentos que condensan para ti por qué organizas el tango queer?
MD: Sí. Hay dos cosas que puedo nombrar. Son las que me dieron la cabeza, no sé si representan la pregunta, pero una es en parte darme cuenta que los espacios queer son los espacios en los que como organizador se me invita a participar. Como la primera oportunidad para pasar música acá en Nueva York la tuve por un espacio queer. La primera oportunidad que di una clase acá en Nueva York la di en un espacio queer. Entonces siento que la comunidad queer es a la que pertenezco, así que es la comunidad a la que tengo que—a la que tengo y a la que quiero construir y colaborar. Además que es la que yo me siento más cómodo.
Y después creo que hubo un momento súper importante para mí, que fue en Miranda el día que Trump ganó las elecciones, porque justo hubo Miranda el día después. Y si bien yo siempre había pensado en la práctica como algo no tradicional en el que puedan pasar cosas alternativas, en ese momento surgió la necesidad de que—las personas que asistieron tenían ganas de conversar cómo se sintieron y cómo habían pasado. Y el hecho de que podamos decidir “OK, vamos a parar la música, vamos a dejar de bailar y vamos a hablar de lo que estamos sintiendo” me pareció único. Me parece que es algo que solamente puede pasar en un espacio queer."
— Mati
"NW: ¿Crees que el tango tiene algo especial que te hace querer llevar el tango a la gente queer?
MD: Sí, sin dudas que sí. Para ser una persona que..yo no disfruto mucho de la palabra—como de la búsqueda de la palabra perfecta y de la forma perfecta de escribir las cosas, porque siento que hay cosas que no se pueden poner mucho en palabras. Y a veces hacemos como un sobreesfuerzo para poder explicarlo o para poder darle una explicación. Y creo que cuando bailamos tango lo que pasa es lo que se siente y lo que—sin palabras. Entonces creo que para mí es una buena manera de conectar sin utilizar palabras. Me parece que cuando bailamos, comunicamos cómo nos sentimos, cómo somos, qué queremos. Es un lenguaje corporal que escapa de la palabra, que a mí en particular me sobrepasa un poco la palabra."
— Mati
"Tiny Práctica realmente empezó porque en algún momento mi pareja y dos amigas muy cercanas me expresaban su preocupación o su estrés en las milongas: 'ay no me llaman a bailar tanto, no me siento segura, no me siento así, no sé qué hacer, no sé cómo circular por el espacio.'"
— Norma
"NW: ¿Cuales son los obstáculos más grandes que enfrentas como organizadora de tango queer?
NL:...creo que cada espacio que una mujer queer gana, ha sido realmente muy luchado y la credibilidad para esa mujer o esas mujeres casi siempre tenido que ser demostrando mucho potencial, mucha constancia, y una barra muy alta de talento, una y otra vez...."
— Norma
"NW: ¿Qué hace a un(a) buen(a) organizador(a) de tango queer??
NL: Dos cosas. Una, la capacidad que tenga de trabajar en equipo porque creo que ninguna persona puede organizar algo sin la ayuda de otras. Incluso si solo hay un nombre ahí o solo hay una persona reconocida, siempre hay un equipo. O hay alguien haciéndole la vida más fácil y haciéndole las cosas más fácil. Entonces, creo que ser una persona que es capaz de trabajar en equipo y reconocer a su equipo le hace una persona que hace las cosas bien, ¿cierto? Y por otro lado creo que, teniendo en cuenta lo personal es político, es cómo quién eres también. Puedes organizar eventos maravillosos pero si tu personalidad o en lo personal estás haciendo cosas para discriminar o estás escogiendo cierta parte de la comunidad queer y todo eso…tu evento puede ser el más bello y el más powerful y el más whatever pero a mí no me importa."
— Norma
"Lo que yo siento bailando tango y la experiencia que tengo mientras bailo tango no la tengo en nada y es felicidad total, y es entrega total, es una cuestión muy poderosa, muy muy muy poderosa que tal vez no puedo explicar. Y ahorita lo es más—desde que bailo tango queer, lo es mucho más."
— Norma
"NW: ¿Cómo ha afectado el tango tu relación contigo misma?
NL: Es completamente terapéutico, renovador, powerful, cómo se dice ‘me empodera’—no me gusta esa palabra—la voy a usar ahorita, pero la odio. Y odio la palabra resiliencia también, pero también me hace resiliente. En momentos en que estoy triste o que tengo una depresión o algo, bailar tango me saca completamente de los estados más densos, más depresivos y todo—me saca de ahí profunda—o sea, me saca inmediatamente. Es un coping mechanism para mi también [ríe]."
— Norma
"Eso de que estés tan cerca de diferentes cuerpos te va dando un confidence, creo, con la gente."
— Norma
"NW: ¿Tiene tango algo en particular que ofrecer a la gente queer?
NL: Sí, muchísimo. Las emociones, la mente, el cuerpo, la comunicación, la escucha, la conexión, el embodiment. 1000 cosas para ofrecer."
— Norma
"Cuando yo salí del closet y fue público, mi relación con el tango fue muy diferente porque todo cambió. Mucha gente ya no quería bailar conmigo y eso cambió mi experiencia. Limitó mi experiencia profundamente. Pero desde que bailo dentro de la comunidad queer es increíble porque me ha dado una confidence, una experiencia personal que ha ayudado a mi confianza, a mi autoestima, de que puedo ser una persona queer y que aún así puedo bailar y que la gente quiere bailar conmigo. Y eso ha hecho que yo me sienta mejor conmigo misma…ha solidificado mucho más mi experiencia en el tango. Lo queerness es lo que hace ahorita que el tango de verdad valga la pena ser bailado."
— Norma
"NW: ¿Cuál es la cosa más gratificante de organizar?
NL: Gratificante. Yo creo que es verlo crecer. Y lo que sucede en cada encuentro. Es como encontrarte con tu familia escogida. Incluso si no conoces a las personas, es como que sabes que vas ahí y están las personas que son como tú. O sea, vas a un lugar donde tú perteneces, incluso si es la primera vez que llegas. Es precioso. En el caso mío, si alguien viene por primera vez a Tiny Práctica, quiero que sienta que ha pertenecido siempre. Simplemente llegaste pero siempre has pertenecido, creo que es lo más bonito."
— Norma
"NW: ¿Crees que hay elementos particulares de eventos de Tango Queer que los distinguen de eventos convencionales?
NL: Sí, creo que la gran diferencia es que las personas que estamos ahí en su mayoría…hemos tenido experiencias en común: de discriminación, de abandono, de rechazo, de un montón de cosas. Creo que todas esas personas que estamos ahí en algún momento tuvimos que confesar que éramos gays o trans or whatever. Eso, incluso si no lo estamos hablando ahí, lo hace único y lo hace muy diferente y hace que el espacio y la energía y lo que se mueve ahí sea diferente.
Y el hecho de que bailemos libremente en roles no establecidos, cierto? y que podamos jugar libremente y fluir libremente en esos roles lo hace único y diferente. Creo que ahorita las milongas tradicionales lo están muchas están tomándolo de nuestros espacios. Ahorita elles están viendo que lo hacemos y también lo están haciendo sin ser gay—lo están incluyendo en sus espacios y eso es un aporte de nuestra de nuestra comunidad.
NW: ¿Cuáles aspectos crees que los espacios convencionales están tomando?
NL: El cambiar roles, por ejemplo, el respetar pronombres—lo he empezado a escuchar cierto de algunas personas organizadoras cuando dicen they/them, elle y este tipo de..me ha parecido como 'wow,' ¿cierto? He empezado a ver que muchas mujeres ya no usan tacones, que están bailando con sus pantalones. O ver muchos varones ser followers que lo hacían antes en clase, pero no lo hacían en una milonga. Ahorita lo están haciendo y es genial y muchas veces ves dos personas heterosexuales bailando en roles diferentes y es increíble verlo. Creo que esas cosas son las que hemos aportado."
— Norma
"NW: ¿Cómo empezaste a bailar el tango?
NL: Empecé por la música. Empecé tocando y, en algún momento, tuvimos un montaje de música moderna latinoamericana. Hicimos varias piezas de Latinoamérica y entre esas Piazzolla y ahí me interesé mucho por el tango, la historia, todo el impacto cultural y luego me interesé por la danza cuando la vi. Entonces dije: OK, vamos y hagámoslo. Y entonces creo que ahí fue que empezó mi experiencia con la danza principalmente.
NW: ¿Qué inspiró tu primera experiencia con el tango (el baile)?
NL: Me interesó mucho lo que leí, lo que entendí desde la música, lo que entendí como todo lo ecléctico que incluye el tango. Me pareció muy interesante desde lo intelectual, desde lo musical, y siempre me ha gustado bailar. Entonces, también quise llevar esa experiencia al cuerpo más que a la mente y a la interpretación musical. La quise llevar al cuerpo y creo que esa fue mi mayor motivación porque conecto mucho desde el cuerpo."
— Norma
"NW: ¿Por qué sigues bailando?
NL: Cuando paré fue cuando vine a New York. Paré mucho tiempo, pero ya no me sentía llamada a seguir bailando solamente en milongas tradicionales. Creo que dije: quiero encontrar un espacio queer. Cuando por fin lo encontré, creo que eso fue lo que me llamó a volver a bailar. Como que esta es la forma como quiero bailar y estas son las personas con las que quiero bailar, a pesar de que sigo yendo a milongas tradicionales, o regulares, y me gusta mucho, pero creo que me llamó la atención como encontrar mi lugar como ser humano en el tango."
— Norma
"NW: ¿Qué se siente al bailar tango?
NL: Plenitud [ríe] Plenitud total. Plenitud y…como lo que puede sentir una persona que vuela. O si quiero ser vulgar: es como un orgasmo que dura 3 minutos [ríe]. O sea, también depende con quien bailas, qué canción, y todo, pero cuando logras bailar con alguien con que conectas muy bien es así. Y no es sexual, para nada. O sea, pueda que sí, si te gusta la persona con la que bailas, entonces va a ser un poco más placentero. Hay un cierto—no sé cómo explicarlo—espiritualmente, mentalmente, corporalmente. Sí, siento algo que es orgásmico, volcánico, tal vez. Es increíble."
— Norma
"NW: ¿Por qué organizas eventos de tango queer?
NL: Me parece y creo que siempre trato de enfatizarlo, que a veces nos sentimos bien y nos sentimos en más comodidad cuando estamos aprendiendo, cuando estamos compartiendo con personas que comprenden nuestra experiencia. De alguna u otra manera nos conecta alguna experiencia a pesar de que de repente no sé si tu experiencia es non-binary, female, cisgénero, pero en algún momento hemos compartido esa experiencia y a veces sentimos cosas similares. Creo que eso: estar con personas que entienden tu experiencia y saber que hay unas personas que tienen más experiencia en el tango, pero que esa persona entiende tu experiencia y te quiere compartir: “Ven, ven, te ayudo. Mira que yo ya viví eso. Ven, te digo cómo me fue a mí y qué puede funcionar para ti. O al menos te lo comparto.” Creo que eso es muy bonito. O sea, que yo lo he recibido. He recibido de personas females, líderes que me están enseñando en este momento y recibo esa información completamente diferente a como la recibo de un excelente profesor varón o una mujer heterosexual incluso. Creo que es muy diferente. Por eso creo que es importante añadirlo y enfatizarlo siempre."
— Norma
"NW: ¿Puedes describir uno o dos momentos que condensan para ti por qué organizas tango queer?
NL: Por ejemplo en la última práctica que tuvimos de Tiny Práctica hubo un momento que mientras la profesora estaba revisando música o un video, no recuerdo, me quedé mirando [ríe] cómo estaban bailando el resto y cómo se compartían y cómo practicaban. Eso no sé, me pareció tan romántico y tan dulce y tan bello—como que me sentí tan feliz de verlo y se me olvidó que estaba en una clase, me quedé como una pendeja mirándolo. Creo que dije “esto vale la pena.” Y hay otra cosa hermosa: a veces no estamos bailando ni siquiera. A veces simplemente hablando y compartiendo, alguien quiere decir algo o alguien comparte algo y se genera una conversación bellísima. Eso es todo para mí—o sea, ni siquiera el baile sino eso: estar ahí, hablar y ser y poder ser y compartir. Eso es bellísimo."
— Norma
"NW: ¿Crees que el tango tiene algo especial que te hace querer llevar el tango a la gente queer?
NL: Sí, porque es conciencia absoluta de tu cuerpo y de tu mente pero también un voto de responsabilidad con otros seres, y creo que así es la vida, ¿no? O sea, en la vida tú tienes que estar consciente de tu mente, de tu cuerpo, de cómo andas en la calle—o sea, no puedes ir caminando en la calle golpeando y pasando por ende—tienes que esquivar, tienes que—¿cierto? Y en este caso tienes a otra persona enfrente tuyo, ya sea que te guía, ya sea que llevas. Entonces es como una conciencia, conciencia de sí misme y una conciencia de que alguien más está ahí y esa persona hay que cuidarla y darle la mejor experiencia posible. Y esa persona también está consciente de que yo estoy ahí, de que me escuche, de que me valide, que me siga o que me proponga, ¿me entiendes? Creo que es eso. Creo que si tomamos el tango cómo funciona la vida, creo que va a ser mucho más divertido y más bonito."
— Norma